lunes, 23 de junio de 2008

Año Nuevo del Hemisferio Sur

El cosmos y el universo, la tierra y la naturaleza, las culturas y los pueblos originarios de América del Sur, África del Sur, Australia y otros pueblos, pertenecientes a este lado del mundo (hemisferio sur), estamos celebrando el inicio del nuevo ciclo, con el nuevo despertar de la tierra y naturaleza. En estos días de junio (23 en la madrugada) correspondiente al calendario del hemisferio norte (Calendario Gregoriano), germinarán nuevas vidas, energías, sueños, desafíos y esperanzas. Para la Nación Mapuche será el we-tripantu, para los Pueblos Andinos Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata y seguro que los hermanos de los pueblos originarios de Australia y África del Sur, habrán de realizar también sus propias celebraciones con sus propios nombres.

Significa que en el planeta o en el mundo, no existe un sólo momento del inicio de un nuevo ciclo o "Año Nuevo", sino que la naturaleza y el cosmos determinan el ordenamiento de los ciclos de vida en cada extremo del planeta o hemisferios, a través, de su propio ordenamiento cósmico, los cuales permiten la renovación de energías y/o fuerzas que emergen desde la tierra, dando paso a la procreación, nacimientos y brotes de nuevas vidas. Los pueblos o culturas originarias comprendieron dicha normativa pudiendo estructurar su existencia individual y colectiva en base a los procesos y hechos que acontecen en la naturaleza, con ello pudieron además determinar con exactitud el inicio o renovación de la naturaleza (Año Nuevo) del Hemisferio Sur.

Las celebraciones del inicio del nuevo ciclo de nuestros pueblos en este hemisferio, data de miles de años, aunque todas se diferencian en sus formas, pues todas dependen de la ubicación o espacios geográficos donde estén asentadas (selva amazónica, altiplano andino, llanuras, norte, sur, este u oeste, etc.), pero lo que no cambia es en sus contenidos, por cuanto todos y absolutamente todos los pueblos originarios se rigen bajo el ordenamiento cósmico o ley de la naturaleza. Todas estas celebraciones tienen sentido y están vinculadas a la renovación e inicio de la vida de los animales, personas y plantas a partir de esta fecha.

Cuando hemos perdido el sentido y la verdadera relación con la naturaleza, es que hemos perdido y confundido el camino hacia la vida. Nos sometimos a vivir bajo la normativa o ley humana, transformamos nuestra vida en el materialismo, egoísmo, consumismo y nos olvidamos de lo nuestro. Muchos hoy recrean lo que les va quedando, pero pocos saben el real sentido de nuestras celebraciones y otros confundidos por las religiones occidentales propician el sincretismo en nuestras propias ceremonias espirituales.

Así hoy los hijos de la tierra del Sur, celebramos un año nuevo que no nos corresponde, ni está dentro del ordenamiento del cosmos, ni de la naturaleza de este lado del hemisferio. El 1 de enero es la celebración cercana al nuevo ciclo o Año Nuevo de una mitad del planeta correspondiente al Hemisferio Norte. Y la celebración del we-tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, es el acompañamiento que hacemos los hijos de la tierra, a nuestros hermanos "la naturaleza" en su regreso a la vida, en su despertar, y emergencia en éste Hemisferio y en ésta época. Quisiéramos que un día, los habitantes de éste lado del mundo, quienes habitamos "hacia el Sur del Hemisferio", pudiésemos celebrar colectivamente algo nuestro, algo real, que pertenezca a nuestras vidas, a la naturaleza, al universo. Quisiéramos compartir con todos los hombres y mujeres de América y el Mundo, nuestro We-Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, y convertirlo en la celebración del inicio de un Nuevo Año del Hemisferio Sur. De ésta manera iniciaríamos el re-encuentro con nosotros mismos, con la naturaleza, la madre tierra, con los pueblos originarios, con los amigos de la sociedad civil de América, África, Australia, blanco, moreno, afro, rubio, bajitos, gorditas, flaquitas, bonitas, chicas o grandes. Tod@s estamos llamados a iniciar una Nueva Historia de relaciones horizontales y de Coexistencia entre los pueblos originarios, la sociedad civil y el cosmos.

Armando Marileo Lefío,
Escuela de Filosofía y Sabiduría Ancestral Mapuche.


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