martes, 27 de octubre de 2009
jueves, 22 de octubre de 2009
viernes, 9 de octubre de 2009
La ciencia y nuestra esencia
Creo que si el gobierno y los sistemas de gobierno a nivel mundial tuvieran una visión más profunda y menos mecanicista del ser humano, podríamos hablar de una aldea ecológica en la cual habitaran seres humanos más conscientes, tanto con sus cuerpos, sus pensamientos como con su entorno. Los problemas no serían tildados como problemas, como lo son hoy en día, teñidos como experiencias negativas que se nos presentan y que además debemos evitar a toda costa, al igual que la enfermedad. Si contrariamente a esto los problemas fueran vistos como oportunidades de cambio, así como la Antroposofía lo propone, es decir, como una revisión de los patrones mentales y conductuales que están dificultando el flujo armonioso de la existencia humana o en otras palabras, como una profunda experiencia espiritual donde nuestro espíritu encuentre una ruta y la vida tome un sentido trascendental en un mundo en que la consciencia del ser humano cada vez está más dormida. Los síntomas entonces no serían tapados con químicos y no seguiríamos haciendo oídos sordos a lo que nuestra realidad nos está presentando como una oportunidad de cambio. Si esta misma visión de las cosas fuera aplicada a los problemas psicosociales, no se seguirían presentando soluciones parches que acallen los síntomas que delatan un mal manejo, como por ejemplo del tema de la delincuencia. Sería mucho mejor que pensar en la cárcel, enfocarse en dar una buena educación a todas las personas, inculcando los valores humanos de autocuidado, de autoconocimiento, de manejo de nuestras emociones y de integrar la idea de que todo lo que hacemos repercute en un otro, así como también el hecho de tomar la responsabilidad de nuestros actos, de nuestros pensamientos y de nuestras palabras, como a su vez el conocimiento de que podemos cambiar nuestra realidad si así nos lo proponemos y en armonía tanto con el medio ambiente como con los animales. Sería hermoso que todos los seres humanos fueran conscientes de que estamos constantemente en interrelación y que si juntamos nuestras energías podremos cambiar el mundo, que juntando nuestras voluntades por ejemplo, podemos hacer que el cobro excesivo de productos en un supermercado baje de precio no comprando el producto. Tenemos tantas herramientas pero no las queremos ocupar y es que no las conocemos, ni siquiera nos hemos interesado por conocernos a nosotros mismos. Hoy en día la gente compra impulsivamente, toma impulsivamente, tiene relaciones sexuales impulsivamente, come impulsivamente o miente impulsivamente, y así sucesivamente. Y es que el estrés y la angustia nos están consumiendo, la globalización se está comiendo nuestra esencia, esta forma de vivir corriendo nos está llenando de un tremendo vacío existencial, nuestros cuerpos se están enfermando y nuestra alma se está deprimiendo. Ponemos todos nuestros sentidos, motivación y energía en la tarea de producir y producir, pero no estamos viendo al de al lado y cómo si ni siquiera nos vemos a nosotros mismos, no estamos valorando lo que tenemos ni desarrollando todo nuestro potencial humano cósmico. Afortunadamente existe el conocimiento y la sabiduría, por suerte en nuestro cuerpo astral habita la memoria de que somos seres espirituales, que cada noche al dormir volvemos a nuestra fuente donde mora la intuición. Yo creo que seguir utilizando el hemisferio izquierdo caracterizado por lo racional, en desmedro del hemisferio derecho donde la intuición está adormecida, no sería una situación esperanzadora, mejor sería despertar nuestra intuición y que razón e intuición fueran de la mano hacia una misma dirección. De esta forma ciencia y espiritualidad podrían ser reconocidas como integradoras y no como excluyentes la una de la otra
Nanzuki.
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