Esta carta la escribí hace 5 años y todavía no olvido aquella gratitud, era sentir la plenitud aunque fuera por unos minutos. 5 años después sigo avanzando en este sendero y creciendo día a día, ya a pasos de convertirme en una psicóloga con visión humanista transpersonal. Y hoy quiero revivir estas palabras, con muchísimo cariño para usted, mi querida Janett.Cuánto hemos olvidado "sentir", alejándonos de nuestros propios acordes, creándonos defensas. No hemos querido mirar nuestras emociones, nuestras sensaciones, nuestra alma al fin. Sensaciones que nos hacen temblar, tartamudear, vacilar, sentirnos vulnerables, pero felices también. Le tememos a la falta de control y nos hemos puesto fríos y distantes, hasta con nosotros mismos. Nos hemos llegado a desconocer y me parece un grave error.
La bella hondura que nos palpita, que a veces nos sirve de guía, no la podemos negar, somos una hondura, somos amor. Han habido muchos siglos de racionalizarlo todo, hemos perdido la capacidad de asombro, la humildad, la sensibilidad y la compasión. Nos hemos olvidado de ser felices, de ponernos atención, de amarnos. Apuesto mi sombra al hecho de que existimos para encontrar la felicidad, de la forma en que escojamos. Pero me parece imprescindible partir por el rincón más oscuro de nuestra habitación, reconocer nuestras defensas y liberarnos de ellas.
Hace mucho no lloraba de agradecimiento, no lloraba de orgullo, de alegría. Me sentí infinitamente realizada en esa pirámide, tenía una nube de paz por sobre mí y sentí amor, amor por caminar, amor por observar, amor por realizar, amor por lo q fui, por lo que soy y por lo que seré.
Agradezco al infinito por siempre colocarme a la persona adecuada al frente mío, en mi oído, ante mis ojos..bordeando mi vibración. Me siento más crecida y eso me impregna de mucha paz, me hace sentir que todo es armonioso, que nada nos puede detener, que seguimos girando alrededor del sol y que puedo entregar cosas limpias de mí, lo cual me permite recibir de los demás cosas limpias también.
Me sorprendió tanta emoción el día de ayer y le agradezco a ud. el hecho de enseñarme a mirar más hacia mi interior, poder volverme una palpitación, vivirme mis emociones, ser una emoción, sean éstos sentimientos positivos o negativos, pero míos al fin.
Finalmente agradezco haber tenido la oportunidad de recibir sus herramientas, de conocer la transferencia y contratransferencia de una relación horizontal que cuidadosamente creamos. Admirada y sorprendida de compartir visiones que me hicieron elegir un cambio. Amé la profesión y me siento motivada a realizar uno de mis sueños profesionales, ser una psicóloga humanista transpersonal y romper con los miedos que eso conlleva. En definitiva romper los miedos a la diferencia y eso lo pude integrar con ud. Si el cosmos no la hubiera puesto en mi terapia, no sería yo quien soy ahora. Sin dudas esto me ha marcado y para bien. Me siento feliz y seguiré creciendo.
Muchas gracias.