lunes, 30 de junio de 2008

El Todo o Pacha

En la naturaleza y el cosmos, en el ser humano, en cada elemento de la Pacha, todo es orden, no hay desorden; todo es equilibrio, no hay desequilibrio.

domingo, 29 de junio de 2008

Refugio

Es natural empezar por seguir a los que, creemos, están espiritualmente más alto que nosotros. En la mayor parte de las veces esto es bueno, aprendemos a colocar menos énfasis en nuestros propios deseos, a respetar las necesidades de otros, a ser creyentes. Pero no podemos aprender mucho más sólo de maestros y libros; finalmente necesitamos abrirnos a nuestra propia comprensión, realizar verdades espirituales desde nuestra experiencia interna. Cuando nos abrimos genuinamente, entonces establecemos nuestra relación interna con el Buda, el Dharma y la Sangha. Empezamos a despertar a la iluminación.

Las acciones “espirituales” son aquellas que ocurren naturalmente cuando actuamos con un corazón abierto. Aunque las enseñanzas sólo indican el camino a esa apertura, y no es fácil viajar hacia donde la enseñanza indica. Muchos aprenden a “actuar” de acuerdo a las enseñanzas, no muchos aprenden a vivirlas efectivamente. Por ejemplo, las enseñanzas dicen que debemos desprendernos del ego. Podemos tal vez tratar de desprendernos de nuestro “auto interés” juntándonos a un grupo espiritual, y gastando nuestro tiempo en estudiar las escrituras. Pero el ego está tan en su casa, en una biblioteca como en un monasterio o en un cine, y aún más que eso, hay muchos que están muy orgullosos de su conocimiento, de sus visualizaciones, meditaciones, iniciaciones, sadhanas, mandalas, etc. y hay aún otros que están orgullosos de sus experiencias religiosas.

La iluminación, sin embargo, no tiene nada que ver con conceptos o adquisiciones. El desprendimiento real del ego ocurre cuando vemos que no hay diferencia entre “interno” y “externo”, cuando encontramos la sabiduría de Buda dentro de nosotros. En nuestro nivel samsárico, podemos suponer que el Buda descubrió alguna extraordinaria sabiduría, la cual nosotros podemos recoger de las enseñanzas que él dejó. Pero el Buda-Dharma no es esa clase de enseñanza. Lo que el Buda realizó centurias atrás está dentro de la consciencia misma; no hay nada en su realización que le pertenezca a él. La calidad de la iluminación está siempre ahí, siempre accesible. Algunos podrán decir que mirar dentro de nosotros buscando verdades espirituales es egocéntrico y egoísta y que el no-ego y el no-egoísmo consisten en trabajar por otros en el mundo. Pero, hasta que encontremos nuestra verdad interior, nuestro trabajo en el mundo siempre girará alrededor de nuestros “yoes”. Mientras pensemos acerca del mundo en términos de “yo” y “otros” nuestras acciones serán egoístas. Nuestro “yo” nos seguirá donde vayamos, así los resultados positivos serán limitados.

Antes de poder ayudar a otros, necesitamos encontrar tanta fortaleza como podamos dentro de nosotros mismos. Podemos encontrarla permitiendo al Buda y el Dharma que vengan a vivir dentro de nosotros. La mayoría de nosotros, sin embargo, no somos todavía capaces de experimentar esta verdad interior. Podemos tratar, pero por ahora parece que debemos vivir en el nivel más superficial orientado al sujeto-objeto.

Es por esto que la meditación es tan importante. En ella podemos tener realizaciones experienciales que rompen nuestra manera conceptual de tratar con las experiencias, y estas realizaciones nos ayudan a ver desde un punto de vista más iluminado. Contactamos la calma y claridad que yace bajo el nivel conceptual. La meditación es entonces nuestro refugio, porque podemos recurrir a ella cada vez que necesitamos que nos dé equilibrio. El tomar refugio en nosotros mismos de esta manera, nos da una base más fuerte y una mayor confianza para lidiar con la vida diaria. Esto es refugio en un nivel más alto.

El refugio fundamental yace en un constante contacto con el estado meditativo dentro del cual
descubrimos la inmediatez del Ser en el que no existen distinciones artificiales. En este, el más alto de los niveles, vemos toda experiencia como el puro estado de alerta que alcanzamos a través de la meditación. Nos damos cuenta que no hay Buda, ni Dharma, ni Sangha. No hay sujeto, ni objeto, ni un “yo” que tenga que refugiarse; el concepto de tomar refugio ha desaparecido. Una vez que sabemos cómo no refugiarnos y una vez que comprendemos que no existe el concepto de un “yo” que necesita ser reforzado, tenemos verdadera protección, la experiencia religiosa es una parte de nosotros. Ella está ahora en un plano enteramente diferente del nivel ordinario de sensaciones y percepciones. Es ver, oír, sentir, tocar, todas las dimensiones de la experiencia que están plenamente vivas, infinitamente ricas.

La fuente para aprender y estudiar el Dharma está siempre a mano; no tenemos que salir a comprar una copia de él, porque está siempre presente en nuestra experiencia. Este Dharma viviente es la enseñanza. Cuando nos abrimos a él, cuando contactamos esta experiencia viva, veremos la esencial unidad de todos los seres. En el más profundo nivel, ya no hay un refugio porque el ego ya no existe. Hay solamente un mandala perfecto en todas dimensiones.


viernes, 27 de junio de 2008

Amor y Compasión

Al profundizar nuestra comprensión de la existencia se abre la puerta de la compasión. El desarrollo del darnos cuenta del dolor y la ignorancia que, igual que todos los demás, experimentamos, estimula la simpatía, de allí la empatía. Esta evolucionante preocupación por los otros inspira un sentimiento de amor; un amor que pierde sus conexiones con nuestros conceptos y sentidos, un amor que es sin sujeto u objeto.

La compasión es la habilidad de experimentar plenamente la situación de otro. Generalmente, tendemos a meternos dentro de nosotros mismos. Dado que encontramos tan difícil relacionarnos con los otros, aún con nuestros buenos amigos, dedicamos nuestros esfuerzos a protegernos. Nuestra preocupación casi nunca va más allá de nosotros mismos, de nuestras necesidades y deseos personales. La preocupación y la responsabilidad por otros, ambos básicos para la compasión, tienen poca oportunidad de crecer.

Una manera de aprender compasión es cultivar el deseo de ayudar a otros. Este simple gesto automáticamente abre el corazón. Ensanchamos nuestra perspectiva y aumentamos nuestra sensibilidad a las necesidades de otros, y esto nos conduce a desarrollar la habilidad de ser de efectiva ayuda. Eventualmente podemos aprender a amar sin ulterior motivo o sentido del ego. Este sentimiento de amor inegoísta estimula una apertura que permite que la compasión surja naturalmente. Podemos entonces actuar con capacidad y compasión en todas circunstancias.

La apertura en último término significa compasión. Mientras más te dejas abrir, más capaz serás de comunicarte con amigos, familia y otros. En vez de suprimir o tratar de evitar tus sentimientos, tanto como puedas, abre tu corazón, tus sentimientos, tu personalidad total. Ábrete a tus más profundos niveles de sentimiento. Tú puedes hacer esto en la relajación, la llave de la meditación.

Quédate muy tranquil@, respira muy suave y gentilmente, y mantiene tu mente alerta. Una vez que la relajación está establecida de esta manera, ella sanará tus sentimientos internos. Entonces vendrá un calor interior. Con él y con la relajación interna, sentirás más apertura, y con esta apertura, mayor comunicación. Porque este calor interno se transforma en sabiduría y, gracias a él, serás capaz de ver la situación de otra gente más claramente, y con esta claridad también puedes aprender más sobre tí mism@, abriendo tu naturaleza interna.

Cuando tu corazón realmente se abra, tú puedes comunicarte con todos los seres, con toda existencia. Puedes ver la naturaleza de samsara. La apertura es la llave de la compasión, así una vez que puedas desarrollar más apertura, el ego y el auto aferramiento perderán su poder. Al estar menos autocentrado, tú podrás ver que cada individuo debe ir a través de este ciclo de samsara. Aprendes a aceptar más a los otros, y la compasión crecerá más profunda y más abarcante.

La compasión genuina está más allá de los pensamientos, más allá del ego, libre de todas creencia de que hay un “yo” envuelto en el acto de compasión. La verdadera compasión, por lo tanto, genera un profundo sentido de aceptación y un perdón hacia aquellos que nos han causado dolor o desdicha. Cuando somos sensibles a la debilidad y egoísmo en otros nos damos cuenta que el daño que ellos hacen es simplemente debido a la ignorancia.

En la II Guerra Mundial, fue efectivamente sanador desarrollar compasión por aquellos que hicieron cosas tan terribles. Las acciones de mucha gente muestran que ellos no tienen verdadera consciencia de ellos mismos ni control sobre sus propias mentes. Sus emociones agresivas son tan poderosas que no saben lo que están haciendo. Ellos están en realidad locos. Comprendiendo esto, podemos aprender a ser compasivos.

Sería estupidez decir que las malas acciones son buenas, pero sin negatividades contra las que luchar, no habría necesidad de desarrollar consciencia de sí, o meditación, o compasión. Sin problemas, no podríamos llegar a la iluminación; así que somos afortunados de tener tanto situaciones positivas como negativas, para lidiar con ellas. Aunque no es fácil superar nuestros problemas, ellos son el terreno en que somos probados.

En vez de enfurecernos por aquellos que nos perjudican, podemos estar agradecidos de ellos por darnos la oportunidad de desarrollar paciencia, autoconocimiento y compasión. Esta manera de enfocar las circunstancias favorece la apertura de nuestros corazones.

Para desarrollar un corazón más compasivo, trabaja alegremente por otra gente y pon en ello tanta energía como puedas. Sé natural y risueño. Aprende a aceptar a otros aún con sus faltas. Aunque el sentimiento más altamente positivo es llamado amor, aún el amor está limitado por la relación sujeto-objeto: tratamos de hacerlos dependientes de nosotros y transformarlos a lo que sentimos debieran ser. Pueden ser nuestros amigos, nuestros amantes, nuestros hijos, o aún Dios o Buda. Sólo la compasión nos libra de esta limitante relación.

La compasión acepta a los otros como son. El que enteramente realiza la compasión ya no ve más separación entre “yo” y “otros”. La compasión es la total y espontánea respuesta a todas las situaciones.
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La mejor manera de mostrar compasión es a través del deseo de ayudar. Cuando tú no puedes hacer nada acerca de una situación, por lo menos desea sinceramente haber podido ayudar. Aunque estos son sólo pensamientos, es valioso tener buenos pensamientos. Tú puedes también darte cuenta que la razón por la que no puedes ayudar es que te falta la sabiduría y el poder espiritual para ello. Este deseo te estimulará y te dará fortaleza para tu práctica. Mientras más desarrolles tu práctica, más poder tendrás para ayudar a otros.
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El deseo consiste no sólo en palabras, sino en un profundo sentimiento que viene desde el fondo de tu corazón. Una vez que hayas desarrollado fuertemente este sentimiento, viene la buena voluntad y luego la apertura. A este punto puedes actuar en forma efectiva. Así es como empieza la compasión. Tú ves los problemas de otros, tú sientes su dolor, su tristeza, su sufrimiento. Tu deseo de ayudar se hace más fuerte a medida que tú te abres más, y sientes más profundamente..
No es egoísta decir: “No puedo hacer nada” cuando tú real y desesperadamente quieres ayudar, pero sabes, en forma realista, que simplemente no hay nada que puedas hacer.
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Para ayudar a otros, tú debes tener ambos: sabiduría y poder. Lo que significa compasión. Cuando una o ambas cualidades están faltando, es difícil tener éxito. Aunque puedas tener buenas intenciones, falta de poder significa falta de efectividad. Es mejor desarrollar la capacidad de estar alerta, tu poder y tu habilidad para actuar. Primero, necesitas llegar a ser sensitivo a la situación. Luego podrás manejarla en forma apropiada. Sin preparación, las buenas ideas son difíciles de llevar a cabo.
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La sabiduría y la meditación llegan a ser muy similares. La meditación es el estado lúcido de la mente y cuando éste se desarrolla, se transforma en sabiduría. Cuando comprendemos el sufrimiento de otros, podemos desarrollar el deseo de ayudar, después la voluntad de hacerlo y entonces nuestros corazones se abren. La sabiduría nos permite ver qué se puede hacer y nos da la habilidad para aliviar los sufrimientos de otros.


jueves, 26 de junio de 2008

El Dharma viviente

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Durante muchas vidas hemos ignorado nuestro potencial para despertar y hemos seguido en cambio las demandas de nuestro ego. Hay un momento, sin embargo, en que llega a ser claro que nuestros anhelos egoístas nos han conducido sólo al aburrimiento, la ansiedad y la frustración. Entonces, podemos empezar a mirar por satisfacciones más perdurables, y esa búsqueda puede conducirnos al Dharma, las enseñanzas de Buda.
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Porque nos hacemos innumerables expectaciones del Dharma, es fácil perder interés cuando no hay resultados inmediatos. Descubrimos que se necesita esfuerzo para perseverar en el camino de la iluminación, somos persuadidos fácilmente de nuestra búsqueda por amigos, por la familia y por nuestros propios deseos. Es fácil quedar cogido entre nuestros deseos por disfrutar y nuestros intentos por seguir las enseñanzas y fortalecer nuestra práctica. Por esta razón, una vez que encontramos una enseñanza que puede ayudarnos, es importante que nos quedemos con ella, que nos sumerjamos en el Dharma tanto como podamos. Haciendo esto hacemos realidad la verdadera naturaleza de las enseñanzas, y encontramos que el Dharma es un camino de vida en el cual los deseos egoístas no tienen significado ni atracción.
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Seguir el Dharma toma tiempo, paciencia, esfuerzo y disciplina. Hay que desarrollar comprensión y habilidad en la meditación. Comprender que el verdadero poder es la habilidad de controlar nuestra mente y nuestras emociones. Y que eso sólo puede ser alcanzado por medio de nuestros propios esfuerzos.
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Debido a que la real experiencia de iluminación puede venir solamente a través de nuestras propias acciones, debemos hacer que todas nuestras acciones contribuyan a nuestro crecimiento. Aún las actividades ordinarias, tales como trabajar en la cocina o en una fábrica, ofrecen una oportunidad para desarrollar nuestro “darnos cuenta” y nuestra voluntariosidad por servir a otros. Nunca falta una oportunidad para evaluarnos nosotros mismos, enfrentarnos con nosotros mismos, ser honestos y sinceros. Empieza a surgir en nuestros corazones una verdadera devoción, confianza y aceptación. Más tarde, cuando debemos enfrentar situaciones difíciles, no olvidaremos las enseñanzas de nuestra comprensión interna; estas dificultades se volverán nuevas oportunidades para crecer y despertar interiormente.
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Es nuestra motivación, nuestra concentración, nuestra atención cuidadosa, lo que es importante; podemos transmutar cualquier cosa que hagamos, transformando el polvo en oro. Cuando aceptamos todos los aspectos de la vida, encontramos que podemos aprender de cada situación. Viene la fortaleza, el estímulo y la confianza la siguen.
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Cuando la confianza y la devoción son combinadas con una toma de consciencia de la responsabilidad que tenemos para los otros, nos conducen a la verdadera compasión por todos los seres vivientes, y, por lo tanto, a la iluminación. La devoción y la compasión se complementan la una a la otra y sostienen nuestra práctica. Cuando nuestra compasión es lo suficientemente fuerte, ella inspira nuestra devoción; y cuando tenemos ambas, devoción y compasión, hay una amorosa apertura a toda la vida sentiente en equilibrio y armonía.
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Es muy simple. La devoción y la compasión pueden llevarnos muy próximos a la absoluta realidad. La devoción abre el corazón, donde reside nuestra energía esencial, o sea, nuestro estado de alerta, el que se manifiesta como nuestro guía interior. La devoción significa someterse a esta energía más elevada. La sumisión requiere apertura, permitir al Dharma alcanzar nuestros corazones. La compasión proporciona la puerta. Una vez que nos abrimos, todos los conceptos dualistas se disuelven como si fueran nubes. Aceptamos cada parte de nuestra experiencia porque cada cosa es vista como apropiada y armoniosa. Podemos tener todavía que vencer muchos obstáculos, pero aprendemos a aceptar nuestros defectos con gentileza. Una vez que aprendemos a abrirnos a través del Dharma, encontramos que él es nuestro valioso y confiable guía, nuestro siempre presente amigo y compañero. Al abrirnos, reconocemos las enseñanzas de Buda en toda nuestra experiencia.
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Cuando el Dharma entra en nuestras mentes, nuestros corazones y nuestros sentimientos, y fluye a través de nuestro torrente sanguíneo, somos el Dharma viviente. No hay paredes entre nosotros y el Dharma. Esto es la sumisión a nuestra verdadera naturaleza.
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Tarthang Tulku
Traducido y extractado por Farid Azael de
T. Tulku.- Openness Mind.-Dharma Publishings
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Mi Principitadharma Te Amo.

miércoles, 25 de junio de 2008

Encantamientos Tibetanos


Hoy en taller de arte contemplativo, trabajamos con una tanka de Buda escuchando este cd. Por eso me acordé de subirlo, porque es realmente lindo e inspirador. Al escucharlo al menos a mí, me pasa que se me llenan los ojos de lágrimas, es como que si me conectara con algo tan grande y mi corazón captara una emoción tan fuerte, que no se puede contener; una mezcla entre alegría, agradecimiento y nostalgia universal.
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En los rituales ofrecidos alrededor de las pagodas y las stupas (monumentos religiosos budistas), se dejan escuchar estas melodías a la luz de la luna llena, para crear vínculos de paz univesal en el cosmos.
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En cualquier calle de Nepal o de la India, allí donde se encuentre una comunidad tibetana o budista podemos escuchar un CD llamado “Tibetan Incantations, The Meditative Sound of Buddhist Chants” del año 1998. Este CD está creado por diversos artistas y es una versión pseudo-japonesa de los verdaderos cantos entonados por los monjes Tibetanos. En él se versiona y se adapta el mantra tibetano “Om mani padme hum”. El significado de esta frase es bastante complicado, traducido literalmente es: “Mi Dios en mí”. Luego cada una de las palabras tiene un significado por si sola: Om es cuerpo, habla y mente. Padme, flor de Loto, la sabiduría. Por lo tanto, un cuerpo impuro puede transformarse en puro, así como una flor de loto crece en el lodo y no se ensucia.
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Mi amor, le haré una copia con todo mi amor :)
muchas gracias por su hermoso detalle de la hojita y las galletitas,
discúlpeme si ando en otra con tantos trabajos :(
pero sus detalles no me dejan de alegrar y encantar.
Te amo con toda mi alma y mi amor universal.
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lunes, 23 de junio de 2008

Año Nuevo del Hemisferio Sur

El cosmos y el universo, la tierra y la naturaleza, las culturas y los pueblos originarios de América del Sur, África del Sur, Australia y otros pueblos, pertenecientes a este lado del mundo (hemisferio sur), estamos celebrando el inicio del nuevo ciclo, con el nuevo despertar de la tierra y naturaleza. En estos días de junio (23 en la madrugada) correspondiente al calendario del hemisferio norte (Calendario Gregoriano), germinarán nuevas vidas, energías, sueños, desafíos y esperanzas. Para la Nación Mapuche será el we-tripantu, para los Pueblos Andinos Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata y seguro que los hermanos de los pueblos originarios de Australia y África del Sur, habrán de realizar también sus propias celebraciones con sus propios nombres.

Significa que en el planeta o en el mundo, no existe un sólo momento del inicio de un nuevo ciclo o "Año Nuevo", sino que la naturaleza y el cosmos determinan el ordenamiento de los ciclos de vida en cada extremo del planeta o hemisferios, a través, de su propio ordenamiento cósmico, los cuales permiten la renovación de energías y/o fuerzas que emergen desde la tierra, dando paso a la procreación, nacimientos y brotes de nuevas vidas. Los pueblos o culturas originarias comprendieron dicha normativa pudiendo estructurar su existencia individual y colectiva en base a los procesos y hechos que acontecen en la naturaleza, con ello pudieron además determinar con exactitud el inicio o renovación de la naturaleza (Año Nuevo) del Hemisferio Sur.

Las celebraciones del inicio del nuevo ciclo de nuestros pueblos en este hemisferio, data de miles de años, aunque todas se diferencian en sus formas, pues todas dependen de la ubicación o espacios geográficos donde estén asentadas (selva amazónica, altiplano andino, llanuras, norte, sur, este u oeste, etc.), pero lo que no cambia es en sus contenidos, por cuanto todos y absolutamente todos los pueblos originarios se rigen bajo el ordenamiento cósmico o ley de la naturaleza. Todas estas celebraciones tienen sentido y están vinculadas a la renovación e inicio de la vida de los animales, personas y plantas a partir de esta fecha.

Cuando hemos perdido el sentido y la verdadera relación con la naturaleza, es que hemos perdido y confundido el camino hacia la vida. Nos sometimos a vivir bajo la normativa o ley humana, transformamos nuestra vida en el materialismo, egoísmo, consumismo y nos olvidamos de lo nuestro. Muchos hoy recrean lo que les va quedando, pero pocos saben el real sentido de nuestras celebraciones y otros confundidos por las religiones occidentales propician el sincretismo en nuestras propias ceremonias espirituales.

Así hoy los hijos de la tierra del Sur, celebramos un año nuevo que no nos corresponde, ni está dentro del ordenamiento del cosmos, ni de la naturaleza de este lado del hemisferio. El 1 de enero es la celebración cercana al nuevo ciclo o Año Nuevo de una mitad del planeta correspondiente al Hemisferio Norte. Y la celebración del we-tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, es el acompañamiento que hacemos los hijos de la tierra, a nuestros hermanos "la naturaleza" en su regreso a la vida, en su despertar, y emergencia en éste Hemisferio y en ésta época. Quisiéramos que un día, los habitantes de éste lado del mundo, quienes habitamos "hacia el Sur del Hemisferio", pudiésemos celebrar colectivamente algo nuestro, algo real, que pertenezca a nuestras vidas, a la naturaleza, al universo. Quisiéramos compartir con todos los hombres y mujeres de América y el Mundo, nuestro We-Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, y convertirlo en la celebración del inicio de un Nuevo Año del Hemisferio Sur. De ésta manera iniciaríamos el re-encuentro con nosotros mismos, con la naturaleza, la madre tierra, con los pueblos originarios, con los amigos de la sociedad civil de América, África, Australia, blanco, moreno, afro, rubio, bajitos, gorditas, flaquitas, bonitas, chicas o grandes. Tod@s estamos llamados a iniciar una Nueva Historia de relaciones horizontales y de Coexistencia entre los pueblos originarios, la sociedad civil y el cosmos.

Armando Marileo Lefío,
Escuela de Filosofía y Sabiduría Ancestral Mapuche.


We Tripantu o Año Nuevo Mapuche


“Deuma afpule pun, mapuche mapumeu wengetuai itrovill monguen…. Ka femngechi peumangen, wengetuai rakiduam, newen, ka kiñegün itrokom puche, Ka antü ñi mülerpuam doi küme monguen…”
Armando Mario Lefío
“Cuando la noche haya llegado a su tope final, la naturaleza dará paso a un nuevo ciclo de vida en el mundo indígena, permitiendo renovar los sueños, esperanzas y compromisos hacia un futuro mejor para todos…”



El festejo será durante la noche del 23 y madrugada del 24 y estarán presentes autoridades originarias como Salvador Nahuel, Carlos Campú, cacique de los ranculches y Felisa Curamil entre otros.

El We Tripantu o la nueva salida del sol, representa el momento exacto en que el sol o Antü aparece por el puelmapu (oriente), dando paso al nuevo ciclo de vida en la naturaleza o el Año Nuevo. (We=Nuevo o nueva, tripan=salida, antü=sol; La Nueva salida del Sol). Además éste espacio de tiempo, antes de la salida del sol, el universo, la naturaleza, las vertientes, los animales etc., entran en su máximo apogeo y plenitud, por ende en equilibrio y armonía.-

Es decir, cuando el sol hace su regreso paulatino desde el Wüñoi Tripantu (el lapso correspondiente entre la medianoche hacia el amanecer), trae consigo muchas energías, y con el despertar de toda la naturaleza, vertientes, ríos, volcanes, cerros, montañas, animales, árboles, pájaros, personas, piedras, insectos, estrellas, se acumulan enorme cantidades de energías emanadas desde la tierra, el cosmos y naturaleza los cuales permiten dar paso a una nueva vida en la tierra. Es decir, en el momento de mayor apogeo o acumulación de fuerzas cósmicas y en el momento de asomarse el sol se produce el El We Tripantu o Año Nuevo mapuche.

¿Qué es entonces el We Tripantu?
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Es el nuevo despertar de la tierra y naturaleza, el despertar de la estrellas y del universo, el despertar de los espíritus protectores y dadores de vida, es el despertar de los hijos de la tierra. Este fenómeno del nuevo despertar se produce en el momento después del profundo descanso que ha experimentado la tierra y la naturaleza, conocido como Rimü o Rimüngen (zambullida o tiempo de descanso), y esto ocurre cuando todos los componentes de la naturaleza y el cosmos en éste lado del hemisferio (sur), devuelven y retro-alimentan a la tierra con sus energías, es el caso concreto de las plantas o árboles logran devolver o a bajar su savia hacia el interior del tronco, luego a la raíz, finalmente para devolverlas por completo a la tierra.

Ellos ven cuando se acaba el otoño y comienza el invierno, que hay un cambio de ciclo natural regido por la Luna, donde se provoca cambio en los brotes de vegetales, animales, en la tierra, el sol, etc. En este nuevo período la tierra comienza a limpiarse con el agua que envía Ngenechen (Dios) a través del Ngenko (el espíritu del agua), esta limpieza hace que comience un nuevo ciclo, terminó el ciclo anterior de preparación del suelo, siembras, cosechas y la naturaleza debe limpiar y preparar la tierra para otro período, así sucesivamente. Es una celebración familiar, en la que participan los adultos, los niños y toda la diversidad de los seres vivos, porque el Sol es el Padre que aporta, a través de su energía opuesta y complementaria a la Tierra (que es femenina, opuesta y complementaria a la energía del Sol), para que se produzcan alimentos para todos los seres vivos, no sólo a los humanos. Es una fiesta de agradecimiento por la vida que se renueva. Se conversa con el Sol, porque el Sol está vivo, porque están contentos de que vuelva y con él sienten que los humanos vuelven a crecer. Es una concepción distinta del tiempo a la que tenemos nosotros, en la que lo antiguo queda atrás. Para los pueblos originarios lo antiguo se renueva siempre.

Las familias mapuches se reúnen alrededor de un fogón, o en anümka, ramadas de foye canelo, y kila. Allí preparan los alimentos, en donde más tarde los abuelos contarán leyendas de los antepasados. Todos comen Mültrun, kako, müjokiñ, y beben mudai, chicha de trigo. Es el momento de contar epew (cuentos). Otros prefieren escuchar a los mayores, a los sabios (los kimche). Entonces comienza el nütram, conversación en la que se comparte la sabiduría del pueblo, donde los ancianos dan consejo a los niños para que sientan orgullo de su cultura. Los pichikeche (niños) más inquietos juegan awarkuzé, y cantan esta melodía:

“Mari mari peñi, Mari mari lamgnien, Lamgnien nanai, Ñielai trutruka, Ñielai pifilca Kultrun yenai, Lamgnien nanai”.



Cantando, bailando, comiendo y escuchando historias, la noche más larga del año, se hace corta. Es el momento en que “wiño xekatui pun” la noche camina de regreso, y el sol avanza.

Alguna gente se amanece para recibir al gran Sol. Hay un momento calmo, en que la naturaleza está dormida, como entre las 4 y las 5 y media de la mañana. La naturaleza está tranquila. Todos los seres vivos están cambiando su vestimenta, haciendo su limpieza. Los Mapuche se levantan, se levanta a los niños primero y se los lleva a lavarse en agua que corra. A esa hora el agua está cristalina. La naturaleza al despertar se lleva todo lo viejo, las enfermedades, los malos pensamientos… el agua se lo lleva. Luego se les pone a los niños ropa en lo posible nueva o bien lavada.

Se recibe al Sol con todos los seres vivientes, se lo recibe limpios y la vida se renueva.

sábado, 21 de junio de 2008

Solsticio de invierno


El final de un proceso,
el comienzo de otro.


La energía del Solsticio de Junio del 2008 nos ofrece los dones de nuestro Espíritu, los dones de guía interior, sabiduría y amor Universal. Se nos ofrece una oportunidad para equilibrar los reinos espiritual y físico, para equilibrar nuestro viaje hacia el interior con nuestro camino exterior. El aliento del Gran Espíritu está aquí para limpiar nuestras vidas de energía estancada y crear cambios dentro de nuestros campos energéticos. Esto creará cambios más profundos dentro de las células de nuestro ser, limpiando viejos desechos y trayendo cambios refrescantes a nuestras vidas. Nueva información y guía entrarán en nuestra mente consciente, trayendo nuevos pensamientos y energías que fluirán a través de todo nuestro planeta, permitiéndonos como raza humana abrirnos a una mayor conciencia, renovada claridad de pensamiento y una mayor habilidad para utilizar nuestras capacidades mentales para efectuar cambio.


viernes, 20 de junio de 2008

La meditación lleva la mente a casa


El ser humano permanentemente se debate entre su escucha interior y el mundo exterior. Vivimos hoy un mundo donde la estimulación externa pone en riesgo nuestra libertad de escucha y de elección, y amenaza con aniquilar nuestra sensibilidad.

La práctica de la meditación apunta a unir la mente a la escucha del cuerpo, para permitirnos sentir que en nuestro interior hay vida. Nos muestra que allí hay un mundo inexplorado, lleno de potencialidades, esperando que emprendamos la aventura de descubrirlo e integrarlo a nuestra conciencia.

Partiendo del aquietamiento de la mente, la meditación nos lleva a un espacio interior de calma y armonía. Joseph Campbell describe este fenómeno comparándolo con lo que ocurre con las imágenes reflejadas en un estanque: cuando el agua está en movimiento, las imágenes se reflejan quebradas. Pero cuando las aguas se aquietan y se aclaran todos los sedimentos, las formas reflejadas se ven perfectamente. Y lo mismo sucede cuando la mente se aquieta. En esta serenidad, sin distracciones ni condicionamientos externos, podemos escucharnos desde un lugar desconocido, entrar en contacto con las emociones y ordenar los deseos.

Aquí se produce el auténtico encuentro con uno mismo, que no es otra cosa que estar en el presente; es tomar conciencia plena de lo que estamos sintiendo en este aquí y ahora, aceptando y sosteniendo lo que este momento nos trae, en la convicción de que, sea lo que sea, es algo que debe ser vivido. Es como si nos apropiáramos de lo que nos ocurre y del efecto que produce en nosotros. Entonces dejamos de vivirlo como algo impuesto desde afuera, y dejamos de resistirlo. Esto es fuente de una gran tranquilidad.

Así, aprendiendo a rescatar y revalorizar lo vivido como expresión del camino de vida de cada uno, vamos logrando una mayor compasión y comprensión de nuestros procesos, avanzamos en nuestra auto-afirmación y ganamos fe en nosotros mismos. Mediante la práctica sostenida de la meditación, comenzamos a vivir con mayor claridad y centración, y vamos logrando una mayor coherencia entre las palabras y los hechos, entre la escucha y el acto, entre el tiempo interno y la acción.

En síntesis, la escucha interior que promueve la meditación ha probado ser una herramienta sumamente eficaz para sostener el proceso curativo: permite al paciente tomar conciencia del proceso, aceptar y valorar su experiencia, y resolver la tensión entre el mundo interno y el externo. Sobre la base de una reconciliación progresiva, le permite avanzar hacia la integración, comenzar un acercamiento al Sí-Mismo y desarrollar su proceso de individuación.




"La meditación purifica la mente ordinaria,
desenmascarando sus hábitos e ilusiones.
Son muchas las voces que luchan en nuestra vida interior;
nos encontramos dispersos en todas direcciones.
La meditación lleva la mente a casa."

Sogyal Rimpoché, El libro tibetano de la vida y de la muerte

martes, 17 de junio de 2008

Otoño


antes de conocerte
hojas de otoño
esperanza de amor

Nanzuki