Entonces guárdame en tí
en los torrentes más secretos que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo quede algo como una orilla
tenme también en tí
guárdame en tí como la interrogación de las aguas
que se marchan
Y luego, cuando las grandes aves se derrumben
y las nubes nos indiquen
que se nos fue la vida entre los dedos
guárdame todavía en tí
tenme en tí, en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la Primavera desciende.
[Raúl Zurita]
jueves, 22 de julio de 2010
jueves, 1 de julio de 2010
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