domingo, 21 de agosto de 2011
martes, 16 de agosto de 2011
sábado, 13 de agosto de 2011
Declinación
Sí, esta es la forma en que yo aprendí a soportar
el dolor
Es mi ritual
mi oración
mi homenaje
mi refugio
Grito hecho palabra hecha música hecha grito
Velas e incienso en cada rincón de la casa
Cenizas como tiempo derrumbado
Fuego efímero
La vida
Reconocer tu cuerpo
Quién soy yo para reconocer tu cuerpo?
En la planilla firmo: hijo
Qué es hijo? Qué, tu cuerpo inhabitado?
Dónde estás, mujer que fue de mí
lo que de todos es primer llamado
primer y último refugio ante el miedo de la noche,
de la incertidumbre,
de la nada?
Una rosa
más que apenas una rosa:
señal de la belleza
encarnación de lo eterno
aquí y ahora
Rosa que echó espinas
para que la vida duela menos
Estoica rosa de los vientos
señalando direcciones
sin ir
Agua de rosas
manando en el servicio
que aceptaste como natural designio
de mujer
de tu generación
Lo diste todo
y nada reclamaste
roja rosa rozagante
batallando cada día bajo lluvia o sol
Lo diste todo
Por él
y por nosotros
que te debemos los días y las noches
Esta noche de adiós
me hace preguntar cuánto de vos quedaba en pie
en la neblina espesa
que a veces te envolvía
Te protegiste, acaso, en un nuevo laberinto de espinas
para que estos años
sin él
no te dejaran de golpe frente a todo?
Me quedé con ganas de decirnos más
pero imagino que siempre debe ser así
Me tocan ahora a mí
los años sin ancla
la orfandad que vos tuviste que vivir desde tan chica
Rosa
primera palabra que aprendí en latín
declinándose en calles de infancia
manito con pan que roba gusto a magia al borde de la olla
hombre de palabras que no encuentra hoy ninguna
que lo salve del dolor.
Pedro Aznar, poema dedicado a su madre.
el dolor
Es mi ritual
mi oración
mi homenaje
mi refugio
Grito hecho palabra hecha música hecha grito
Velas e incienso en cada rincón de la casa
Cenizas como tiempo derrumbado
Fuego efímero
La vida
Reconocer tu cuerpo
Quién soy yo para reconocer tu cuerpo?
En la planilla firmo: hijo
Qué es hijo? Qué, tu cuerpo inhabitado?
Dónde estás, mujer que fue de mí
lo que de todos es primer llamado
primer y último refugio ante el miedo de la noche,
de la incertidumbre,
de la nada?
Una rosa
más que apenas una rosa:
señal de la belleza
encarnación de lo eterno
aquí y ahora
Rosa que echó espinas
para que la vida duela menos
Estoica rosa de los vientos
señalando direcciones
sin ir
Agua de rosas
manando en el servicio
que aceptaste como natural designio
de mujer
de tu generación
Lo diste todo
y nada reclamaste
roja rosa rozagante
batallando cada día bajo lluvia o sol
Lo diste todo
Por él
y por nosotros
que te debemos los días y las noches
Esta noche de adiós
me hace preguntar cuánto de vos quedaba en pie
en la neblina espesa
que a veces te envolvía
Te protegiste, acaso, en un nuevo laberinto de espinas
para que estos años
sin él
no te dejaran de golpe frente a todo?
Me quedé con ganas de decirnos más
pero imagino que siempre debe ser así
Me tocan ahora a mí
los años sin ancla
la orfandad que vos tuviste que vivir desde tan chica
Rosa
primera palabra que aprendí en latín
declinándose en calles de infancia
manito con pan que roba gusto a magia al borde de la olla
hombre de palabras que no encuentra hoy ninguna
que lo salve del dolor.
Pedro Aznar, poema dedicado a su madre.
lunes, 8 de agosto de 2011
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