Al oler el durazno, se transportó a los días de su infancia, cuando en pleno verano y a plena luz del día, tomaba un durazno caliente del árbol de su patio y se lo comía sin lavar.
Por qué será que nos gusta recordar las vivencias de la infancia?, será porque todo era un juego?, o tal vez porque estaban nuestros padres que nos daban una sensación de protección y calidez?.
Y ahora quién nos protege y abraza como ellos?.
Será el cosmos a través del viento?.
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