La nebulosa forma una sustancia incorpórea, pero con señales grisáceas.
Los viajantes señalan que el tiempo es el que indica cuál es la dirección de las aves.
Nada sabemos con certeza,
pero debemos aprender a acomodarnos en la incertidumbre.
Las aguas están movedizas,
no hay calma en los atardeceres,
pues carecen del anaranjado.
En tanto los acantilados,
cual sonido que ensordece,
me hacen recordar cuál era la palabra.
Añoranza.
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