viernes, 5 de septiembre de 2008

Nubosidad variable


A veces pienso que nuestro estado de ánimo se podría comparar con las nubes. En el recuadro de cielo que demarca la ventana de mi dormitorio, deambulan algunas nubes recién formadas, traídas hasta aquí por la brisa del mar próximo.

Cambian de forma con rapidez, se mueven a velocidad perceptible, no alcanzan a constituirse, desmembrándose en su perímetro, dibujando por momentos figuras de un realismo sorprendente para volver pronto a su natural abstracción. Así nos sentimos de vez en cuando, como si no supiéramos de manera acabada quiénes somos, como si nos moviéramos por la vida en busca de una forma que nunca llega a definirse del todo.

¿Qué hay en las nubes? ¿Por qué excitan nuestra imaginación de este modo? ¿Por qué las contemplamos? ¿Por qué esperamos responder nuestras incógnitas con solo fijar la vista en ellas?

La primera idea que cruza mi mente es su levedad. Quisiéramos ser leves como ellas, flotar, viajar, transformarnos, dar pie a múltiples visiones, ser en un instante, para después dispersarnos sin deberle explicaciones a nadie. Más precisamente, quisiéramos ser bellos y leves. Conocemos una belleza llena de juicios, de terminología doctoral, de pesadas conclusiones. Aspiramos en cambio a una belleza que se revela a sí misma y que aligera la gravedad. Claro, quisiéramos flotar por sobre la pesadez de la existencia.


[Pablo Simonetti]

continúa aquí:
http://www.pablosimonetti.cl/info/2008/07/nubosidad-variable/#more-64

1 comentario:

Nanzuki dijo...

besitos a mi negrita hormiguita :)

te amo infinito
en cada nube
te amo