viernes, 11 de abril de 2008

El camino interior

Cuando vivía mi adolescencia, con su carácter tan confuso, llena de cambios, conflictos internos y externos, sentí una gran necesidad de aferrarme a algo que pudiera guiarme, darme sentido y respaldo. Fue entonces cuando me volví hacia lo espiritual con gran fuerza y comencé a despertar mi sensibilidad hacia el entorno, hacia mi propia luz. Comencé a calmar mi interior y a tomar conciencia de mi proceso de crecimiento y mis aprendizajes. Mi filosofía de vida se ajustó a la naturaleza, a lo oriental y al escucharme a mí misma a través del silencio y la meditación. Para mí Dios ya no se encarnaba en alguien, sino que en la naturaleza y en todo. Al principio no supe integrar bien a mi vida los cambios que estaba experimentando con mi visión de mundo. Entonces comencé a sentir amor propio y respeto hacia mí, amor por todo lo creado y en definitiva, por todos. Éste fue el primer paso a la sanación o al camino interior.

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